Esto hace que, al rato de entrar en alguno de estos lugares, empieces a sudar cual verraco y tengas que plantearte un gran dilema: “¿me quito o no me quito ropa?” Si te quitas ropa no sudas, pero luego a la salida tendrás que ponerte capas y capas de algodón y seda en poco tiempo. Si no te quitas nada, el establecimiento se convertirá en sauna, y cuidado con los olores y el cambio de temperatura al salir al exterior.
A todos nos gusta mucho el invierno, la Navidad, que nieve, todo blanquito… pero pretendemos pasearnos por casa en manga corta, algo complicado debido al frío. ¿Solución? Nos pasamos por el forro al cambio climático, al ahorro y a Greenpeace y ponemos a funcionar estufas, con lo que tenemos nuestra casa/local tornada en brasero.
A sí que a ver si a la gente le entra de una vez, y entiende que sí, que estamos en época de Navidad y bolas de nieve, pero eso también implica frío. A veces mucho frío.

Y para los que aún van a seguir poniendo la calefacción a tropecientos grados porque creen que a 22 no calienta, traigo una foto bastante esclarecedora. A ver si os la tragáis bien tragada, os da una insolación y nos dejáis a los demás en paz.

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